jueves, 16 de febrero de 2012

Mi Primer Viaje. De Lilongüe al Parque Nacional de Liwonde.


Aunque realmente llevo poco tiempo en Malawi (no llega todavía a las tres semanas), los acontecimientos se han desarrollado en un tiempo record. En apenas 4 días después de llegar, ya había hecho los exámenes sobre la legislación aérea nacional y ya me habían entregado la licencia de vuelo. Para esto mismo en España me habría tenido que armar de paciencia y haber tenido que esperar semanas o incluso meses… (parece mentira que esté en África). De hecho, por lo que dijeron mis jefes, mi licencia había sido la que más rápido se había expedido de todos los pilotos que hasta ahora habían y han trabajado en Nyassa. Record.

Para que veáis que no miento.

Mi nueva licencia viene hasta con foto.

Al tener mi licencia como ya le podía resultar de utilidad a mi empresa hice varios vuelos de entrenamiento con otros pilotos y con mi experiencia previa consideraron que ya podía empezar a volar yo sólo con pasajeros/clientes.

Mi primer vuelo ha sido con una pareja volando con ellos durante una semana por los diferentes puntos de más interés de Malawi. Aunque la verdad es que lo de: “volando con ellos durante una semana”, realmente es un decir porque mi trabajo ha consistido en llevarlos desde Lilongüe hasta el Parque Nacional de Liwonde, luego esperar allí cuatro días para después llevarlos al norte de Malawi, a Chelinda, y tras otro par de días de espera llevarlos a Blantyre. Durante estos días de espera, he podido unirme a las actividades que mis pasajeros y resto de turistas tenían programadas, principalmente: safaris en todoterreno, en barco y a pie.

El viaje comenzó el jueves día 9 de febrero. Antes de nada tocaba repostar hasta arriba el avión. La gestión del combustible es uno de los puntos más importantes en la planificación de los vuelos, en primer lugar porque cada avión tiene un peso máximo de despegue que en ningún caso se debe superar y debido al tipo de vuelo que hacemos con turistas y con sus mil maletas muchas veces nuestro peso está muy cercano a ese peso máximo. Y en segundo lugar porque la gran mayoría de sitios en los que aterrizamos son pistas de tierra, grava o hierva dejadas de la mano de Diós, por lo que a no ser que nuestra empresa tenga algún bidón de combustible allí no podemos repostar, así que debemos de tener bien claro cuanta cantidad de combustible se necesita para ir y volver.

Repostando el avión (T.I.A.)

Con el avión ya repostado, el plan de vuelo preparado y todo listo. Recogí a mis pasajeros, una pareja de cincuenta y pico años, él australiano, ella Tailandesa y que a primera vista me parecieron muy simpáticos (más tarde mis suposiciones quedaron confirmadas). Tras meter todas sus maletas y bártulos, y acomodarlos en sus sitios, arrancamos y comenzamos el viaje.

Como he dicho antes, el primer destino de mis pasajeros era el Lodge Mvuu a la orilla del río Shire y en pleno Parque Nacional de Liwonde. Aunque este lodge dispone de su propia airstrip o pista de aterrizaje (Makanga – FWMK), al encontrarnos en la época de lluvias no se puede utilizar pues una tormenta inesperada puede convertir su superficie de tierra en un barrizal, impidiendo que los aviones puedan aterrizar o despegar allí. Así que tuvimos que ir a Club Makokola (FWCM), una airstrip situada a unos 80 kilómetros de nuestro destino, pero que por su superficie de hierba está operativa todo el año.

PA-28 con el que hicimos el vuelo en el hangar de Club Makokola.
 
Aunque parezca mentira ésto es una pista de aterrizaje.

Una vez allí, el desplazamiento iba a continuar por carretera. Una furgoneta había venido a recogernos y tras meter todos nuestras maletas continuamos el viaje. Fue bastante curioso, porque no había hecho grandes desplazamientos en coche desde que estoy aquí. Únicamente me había movido por la ciudad de Lilongüe y por la carretera que lleva al aeropuerto (que está a unos 25 kilómetros de mi casa), por lo que todo el paisaje me parecía de los más variopinto. Además de varios pueblos con las típicas casas que nos vienen a la cabeza al pensar en África, y autobuses improvisados en furgonetas pick-up, una cosa bastante curiosa fue el comprobar la cantidad de Bicis-Taxi que había. Aquí la bicicleta es un bien de lujo y no todo el mundo puede permitirse tener una, así que una forma económica de moverse es coger una Bici-Taxi.

Pueblecito cerca de Club Makokola.

Bici-Taxi.

Igualito que en España.

Tras una hora y media de viaje por carreteras que en España no serían ni comarcales, llegamos al sitio donde cambiábamos de medio de transporte. Nuestro viaje ahora seguía hacía el norte por el río Shire en un pequeño barco.

Embarcando en el bote.

Para que luego digáis que yo no salgo en las fotos ;-)

Este viaje fue bastante divertido, porque a parte de servir para llegar hasta el lodge también nos hicieron un pequeño safari por el río. Hipopótamos, cocodrilos, elefantes,… y otros muchos animales más fueron los que pudimos ver durante la hora y media que duro el viaje. Para la próxima entrada explicaré todo con más detalle junto con el resto de safaris que he hecho durante estos días.

Hipopótamos en río Shire. 

Mis compañeros pilotos me habían dicho que cada vez que hacen un vuelo de este tipo se daban cuenta de lo afortunados que eran. Yo les entendía pero hasta que no me ha pasado a mi, no me he dado cuenta de hasta que punto tenían razón. Tanto a mi empresa, como a los turistas que vuelan con nosotros (que al fin y al cabo son los que terminan pagando), les sale mucho más barato que los pilotos nos alojemos en el mismo sitio que ellos en vez de estar moviendo el avión de un sitio para otro. En un lado de la balanza se ponen los costes operativos de mover un avión (gasolina, tasas, horas de potencial perdidas,…) y en el otro los costes de tener un huésped durante varios días en uno de estos alojamientos de lujo; y al final la balanza ya os podéis imaginar hacia que lado se termina inclinando…

El Lodge Mvuu (en Chichewa Mvuu significa hipopótamo), está dividido en dos partes: una donde se alojan los clientes más adinerados y sus habitaciones son más lujosas, y otra algo menos lujosa y más económica, que era donde yo me alojé. Aunque para ser sinceros no se como serán las habitaciones y casas de la otra parte del lodge, porque yo en mis “aposentos” me he sentido como todo un rey. 

Mi residencia durante esos días se encontraba en una pequeña casita construida con piedras y con techo de cañas, lo que hacia que dentro la temperatura fuera bastante agradable. Dentro de la casa, había dos partes: una habitación y un baño. La habitación tenía dos camas individuales unidas y con su correspondiente mosquitera, un pequeño escritorio y una estantería.

Mi alojamiento durante mi estancia en Mvuu.
 
Interior de mi alojamiento.
 
Una vez que oscurecía no te podías mover a tu antojo por el lodge, tenías que solicitar un vigilante para que te acompañará en los desplazamientos, pues el lodge al estar en plena naturaleza suele tener visitas bastante a menudo de hipopótamos, y otros muchos animales.

"Cuidado con los Hipopótamos"

Mi habitación se encontraba a unos 5 minutos de la recepción, que a su vez estaba pegada al restaurante. Allí pasé bastantes horas pues cuatro días terminan dando mucho de si y además de ser un sitio bastante acogedor y fresquito, también me terminé haciendo amigo de varios de los camareros y recepcionistas, así como de un médico inglés, y dos cooperantes holandeses de una ONG que también estaban alojados allí.

Mvuu Camp.
 
La recepción de Mvuu.
 
La comida era brutal, con desayunos continentales y comidas y cenas realmente buenas. Mención a parte de los postres, pues a los Malawitanos (toma gentilicio que me acabo de inventar) les gustan mucho los sabores dulces.

Una de mis cenas.
 
Para que veáis las vistas de mi comedor.
 
Otra cosa bastante curiosa era que aun estando en un lodge de lujo, la luz eléctrica estaba limitada y restringida. Únicamente funcionaba desde las 7 hasta las 12 de la mañana, y desde las 18 hasta las 21 de la noche, pues el sitio literalmente está en medio de la naturaleza y la única manera que se tiene allí de conseguir potencia eléctrica es a través de generadores alimentados por gasolina.

Muchos Besos y Abrazos desde África para todos los que me leéis. Os dejo con este fabuloso atardecer africano.
¡¡Hakuna Matata!!

Sunset.

martes, 7 de febrero de 2012

Mi Casa en Lilongüe

Lilongüe es muy diferente a lo que nosotros consideramos que es una "ciudad". La extensión que tiene es muy grande, aproximadamente unos 20 km. de norte a sur y 12 km. de este a oeste, lo que hace que para cualquier desplazamiento por pequeño que sea necesites utilizar un vehículo pues las distancias entre los sitios son considerables.

Lilongüe se encuentra en la Región Central, 
a orillas del río Lilongüe, cerca de la frontera 
entre Malawi, Mozambique y Zambia.

La ciudad tiene muchos distritos, los cuales están numerados y van del número uno al cincuenta. Yo vivo en una zona residencial, el distrito número 47. Todos los distritos son bastante tranquilos y seguros.

Lilongüe tiene la gran mayoria de servicios que se podrían encontrar en una gran ciudad: cafeterías, cafés, bares, discotecas, restaurantes, supermercados, e incluso un casino (lo que por ejemplo no tiene es un cine).

Durante la temporada de lluvias entre noviembre y abril (justo en la que nos encontramos ahora), Lilongüe es una ciudad fangosa, húmeda y caliente. Junio y julio son meses relativamente fríos y ventosos, y el resto del año la ciudad es muy seca y polvorienta.

Principalmente, lo que quiero enseñaros en esta entrada es mi casa, el lugar en el que resido aquí en Lilongüe. 

Afortunadamente, en el contrato que tengo con mi empresa el alojamiento está incluido, lo que es una gran ventaja pues recien llegado a un nuevo país ahorrarse el tener que buscarse un techo bajo el que dormir facilita mucho las cosas. La casa es bastante grande y en ella se alojan todos los pilotos que trabajan para Nyassa (actualmente estamos tres pilotos, aunque de cara a la temporada alta habrá al menos una nueva contratación). También compartimos el alojamiento con las oficinas de la empresa, lo que hace que siempre tengamos gente rondando por aquí.

Como se puede comprobar a simple vista, existen diferencias entre lo que sería una calle de una zona residencial de Europa, con respecto a una de África. La casa está continuamente vigilada y a partir de la noche la verja de la entrada está cerrada. Tiene jardín, barbacoa y una pequeña terraza con mobiliario de mimbre.

Los muros de la casa

La entrada

Pequeña terraza (aquí es donde se hacen las barbacoas)

 Al fondo la oficina de Nyassa

La cocina es muy grande, y está bien equipada. Quizás el principal inconveniente es que el fuego es eléctrico y con los continuos cortes de luz, a veces te quedas con la comida a medio hacer... Pero como se dice por aquí: T.I.A. ("This is Africa", o lo que es lo mismo Esto es África). La casa está equipada con un generador, pero unicamente se pone en marcha en el caso de que haya algún corte de luz y la oficina de Nyassa este operativa con gente trabajando, pues la gasolina es un bien escaso (de esto hablaré en otra entrada), así que en el resto de ocasiones a los "autenticos" inquilinos nos toca aguantarnos y utilizar linternas y/o velas.

 La cocina

La cocina, desde el otro punto de vista

El Generador (T.I.A.)

Pegado a la cocina tenemos una pequeña sala de reuniones donde todas las mañanas tenemos un briefing para comentar la programación de vuelos del día y las tareas que hay que hacer. Esta sala al tener una mesa grande también se utiliza como comedor.

 Sala de Reuniones / Comedor

El salón es muy grande. Está dividido en dos estancias. Una en la que hay una mesa de Ping-Pong que los pilotos que trabajaban el año pasado para Nyassa prepararon (Pilot´s Table). Y otra en la que hay varios sofas y una televisión. Yo siendo sinceros en los diez días que llevo por aquí todavía no he encendido la tele.

 Salón

La mesa de Ping-Pong - Pilot´s Table

 Los sofas y la tele

La casa dispone de tres baños, dos de uso común y un tercero que está dentro de una de las habitaciones, la cual por norma general suele ser la habitación del piloto más veterano y que más tiempo lleva trabajando para Nyassa. Aquí todo funciona por "herencia", en el momento que un piloto se va y deja de trabajar el resto se abalanzan sobre sus posesiones a ver a que cosas les pueden sacar partido.

 Uno de los baños

Mi habitación es bastante grande y estoy muy contento con ella. Tiene un armario empotrado gigante, una estanteria, un gran escritorio, una mesa y una mesita de noche. También de momento (aunque no definitivo, pues igual se la queda otro de los pilotos) tengo una cama de matrimonio. Lo que a mi me resulto más novedoso los primeros días fue lo de dormir dentro de una mosquitera, a parte de porque te sientes un poco encerrado también porque puedes oir el zumbido de los p##os mosquitos por fuera intentando (en vano) acercarse a ti.

Mi habitación 
(lo que cuelga del techo es la mosquitera)

 El otro extremo de la habitación

 Mi escritorio

 Pedazo de armario

Con la mosquitera "desplegada"


Espero que con esta entrada os hagais una idea mejor de donde estoy viviendo. También quiero hacer incapie en que lo que yo os he enseñado no es lo habitual, Malawi es un país muy pobre y con muchos problemas y la gran mayoria de los habitantes de Lilongüe viven en casas de baja calidad, a menudo sin electricidad ni agua corriente  :-(

¡¡Hakuna Matata!!

martes, 31 de enero de 2012

Ya estoy aquí


Después de tres semanas de preparativos, nervios, despedidas y estrés, finalmente ayer día 29 de enero llegué a Lilongüe (Malawi).

El viaje comenzó temprano, porque me tenía que desplazar desde Zaragoza hasta el Aeropuerto de Barajas (Madrid) para coger allí el primero de mis tres vuelos. Salí sobre las 9:30 junto con mis padres y con mi hermano, en coche rumbo a Madrid, pues quería llegar con tiempo y evitar problemas en el caso de que hubiera habido algún contratiempo.

Nada más llegar facturé mis dos maletones (en total 46,5 kg.) deseando volverlos a ver en mi destino final (me dan un miedo estos vuelos donde hay varias escalas…).

Al aeropuerto también vinieron a despedirme mi hermana y su novio, y dos primos que viven en Madrid así que a la hora de pasar el filtro de seguridad e ir hacia la puerta de embarque tenía una “gran” comitiva de despedida. Tengo que reconocer que alguna lagrimilla si que se me escapó, pero tampoco es que sea muy habitual despedirse de los tuyos por tanto tiempo.

En cuanto pasé el filtro y me encontré sólo en el otro lado del aeropuerto, fue cuando me di cuenta que realmente me iba para África y que la aventura estaba comenzando, aunque ahora me esperaba lo peor: casi 24 horas de viaje….

Tal y como os expliqué en la anterior entrada mi primer vuelo fue de Madrid a El Cairo (Egipto) con Egyptair.

Avión de Egyptair con el que fui de Madrid a El Cairo

Fueron 5 horas y media de vuelo y la verdad es que fue un vuelo bastante tranquilito. Al llegar a El Cairo, busque una toma de corriente para cargar el teléfono y whatsappear a la familia y amigos, pero tampoco es que tuviera mucho tiempo porque la escala era de tan sólo 2 horas.

De El Cairo el viaje continuaba hacia Addis Ababa (Etiopia), otras 4 horas de vuelo y aquí si que en cuanto terminé de cenar caí prácticamente dormido hasta que el avión comenzó a descender (tengo un sexto sentido y en cuanto noto el cambio de potencia de los motores al inicio de los descensos me suelo despertar).

Embarcando rumbo a Etiopia

Mi cena en el viaje

Aquí comenzó la peor parte del viaje, casi seis horas de espera de madrugada, en un aeropuerto de m###da en Etiopia. Lo que hice fue buscarme un buen banco y con la almohada que había “tomado prestada” a Egyptair del vuelo anterior echarme una “pequeña” siesta de cuatro horitas. Aun así tuve otras dos horas para estar dando vueltas por el aeropuerto, leyendo, y aburriéndome antes de embarcar en el último vuelo.

Cartel de Bienvenida a Etiopia en Adis Abbaba 

Mi "cama" en el Aeropuerto de Addis Ababa

Los dos vuelos anteriores habían sido con Egyptair, pero este último lo tenía contratado con Ethiopian Airlines (tengo que decir que las dos compañías me sorprendieron gratamente). Aquí si que realmente lo pasé mal porque quería mantenerme despierto y ver todos los paisajes, pero llevaba dos noches sin apenas dormir y me costaba tener los ojos abiertos. Aun así pude ver algunas montañitas a lo lejos, así como algún que otro cumulonimbo a altitudes donde no se suelen dejar ver (aviso para no iniciados los cumulonimbus son esas nubecitas esponjosas y bonitas, pero que todos los pilotos evitamos porque por dentro no tienen nada de eso…).

Entrando al Boeing 737 de Ethiopian Airlines

Sobrevolando Tanzania ¿Quizás el Kilimanjaro?

Cumulonimbo a Nivel de Vuelo 320 (aprox. 10 mil metros) 

Al llegar a Lilongüe, tenía cierta incertidumbre porque a pesar de que en la empresa sabían el día y la hora a la que llegaba no me habían confirmado si habría alguien para recogerme, pero mis dudas quedaron resueltas pronto porque prácticamente a pie de avión Daniel, el Director de Operaciones estaba preguntando a los pasajeros que iban pasando por su lado si alguno era Sergio

Llegada al Aeropuerto Internacional Kamuzu de Lilongüe

Con el viaje ya finalizado, solo me quedaba recoger las maletas, aun tuve malos presagios y muchos nervios porque el tiempo pasaba y pasaba, todos los pasajeros iban abandonando la cinta de equipajes con sus respectivas maletas y ya pensaba que me iba a quedar en Malawi sin calzoncillos limpios que ponerme; al final después de estar unos 45 minutos finalmente aparecieron mis dos maletas y pude respirar tranquilo.

En las próximas entradas os haré un recorrido por mi nueva casa y explicaré mis primeras impresiones sobre el país y los contrastes que hay respecto de Europa y de lo que los “Musumbus” (blancos) estamos acostumbrados.

¡¡Hakuna Matata!!

viernes, 20 de enero de 2012

Preparativos, Preparativos y más Preparativos


Fiebre amarilla, Poleomielitis, Cólera, Sarampión, Rubeola, Parotiditis, Fiebres tifoideas, Hepatitis A,... mención aparte del Paludismo o Malaria. Madre mía la de cosas que se pueden pillar por allí abajo y de las que me he tenido que vacunar. Afortunadamente (aunque no por mucho tiempo) todas estas vacunas en Aragón se dispensan de manera gratuita, así que dentro de todos los gastos que estoy teniendo, he conseguido ahorrarme un dinerillo. Para que os hagais una idea del ahorro, en otras comunidades autónomas estos precios pueden llegar a alcanzar los 200 €. El único inconveniente que he tenido con las vacunas, es que como estos días estoy con anginas y a principios de semana tuve algo de fiebre, me tuvieron que retrasar su puesta ya que ésta es justo una de las indicaciones de las vacunas: que no te las inoculen si has tenido procesos febriles, así que hasta ayer jueves no pude ir al servicio de Viajeros Internacionales y terminar con el tramite (una cosa menos de la lista).


El equipaje ya lo tengo practicamente preparado, aunque todavía me falta comprar alguna que otra cosa, sobre todo "accesorios": un ordenador portatil (actualmente el que tengo es un iMac de sobremesa con un pantallón gigante, que no me puedo llevar y voy a echar mucho de menos), un disco duro para llenarlo de pelis y series, y un libro electrónico. Hay que conseguir que los ratos muertos que pase por allí no se me hagan muy duros. Aunque también me gustaría aprovechar la estancia para mejorar y perfeccionar mi inglés. Malawi fue una Colonía Británica hasta el año 1964 por lo que el Inglés es junto con el Chichewa uno de los idiomas oficiales.


La aventura comenzará el sábado 28 de enero, es decir en apenas 8 días. Mi itinerario será: Madrid - El Cairo (Egipto) - Addis Ababa (Etiopia) - Lilongwe (Malawi), 21 horas de viaje con dos escalas, (para entonces espero estar dando uso a mi libro electrónico).


Para terminar esta segunda entrada os voy a dejar la primera lección de Chichewa. Así si algún día os animáis y me venís a ver, ya tenéis dónde empezar a mirar y estudiar:

Moni!   -   Hola!
Muli Bwanji?   -   ¿Qué tal?
Dili bwino, Sikomo   -   Muy bien, gracias
Di kufuna ku mowa Wodzizila   -   Quisiera una cervecica fresquita

¡¡Hakuna Matata!!

domingo, 15 de enero de 2012

¡¡Decidido!! Me voy a Malawi.


Hola amig@s, pues tal y como dice el título de la entrada me voy a trabajar a Malawi. A través de un amigo me han ofrecido un trabajo como "Bush Pilot" transportando turistas y carga por Malawi, Tanzania, Zimbabwe, Mozambique y Zambia. Puede pareceros un poco locura, pero tal y como está la situación económica por España, creo que es una buena oportunidad para crecer profesionalmente así como para vivir durante una temporada una experiencia única e increible.

He decidido abrir este blog para que todos vosotros podáis seguir todas mis aventuras durante este año, comenzando desde ahora mismo con todos los preparativos que me esperan estas dos proximas semanas (equipajes, vacunas, billetes de avión,...). 


Malawi es una país sin salida al mar ubicado en el sureste de África (a una distancia de aproximadamente 7200 kilometros de España), antiguamente era conocido como Nyasalandia.

  
Limita al norte y al noreste con Tanzania; al sur, este y suroeste con Mozambique; y al noroeste con Zambia. El país está separado de Tanzania y Mozambique por el lago Malawi, este lago es el tercero más extenso de África con casi 31.000 Km², situado en la gran grieta del Valle del Rift. Desde la depresión del lago Malawi y del Valle del Río Shire, el terreno va ascendiendo hacia el norte y hacia el sur, hasta alcanzar los 3.000 metros de altitud, en el pico Sapitwa. El clima es tropical, con una temperatura media anual de 26º C.


¡¡Hakuna Matata!!
Sergio